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Mentir para vender es algo recurrente. Nada más tentador que poner sobre la mesa, escrito en una servilleta o con una insufrible Excel, los números imposibles que el cliente quiere ver para cerrar de la manera más sencilla el contrato y tu comisión. Apenas tienes que tener algo de carisma y de descaro. El resto lo van a hacer los números que escribas.

Vender luz es vender por precio. No hay otra en este mercado.

Y si tus precios no son buenos, te los puedes inventar con la excusa de que son Indexados. Es muy fácil, son de meses anteriores. No es tu culpa si en el futuro son más caros…

Te cuento esto porque la última me llega del agente de una comercializadora de las llamadas “alternativas” (no diré el nombre porque entiendo que ellos no tienen la culpa, espero) y de una hoja de cálculo, con su logo mal pegado. La propuesta viene con unos números imposibles (coño, ¡que yo también sé de esto!) y un resultado de escándalo: un ahorro del 18%, incluso subiéndole el precio de la potencia.

Me dirás que no me preocupe, que mentir tiene las patas muy cortas. Ya, es verdad. Pero mientras, ponme otra de indexado…