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Diciembre y enero son meses tradicionalmente activos desde hace unos años en la firma de contratos de electricidad. Adicionalmente, este 2019 se me está antojando más movido de lo normal. Lo veo entre mis clientes, a los que llaman constantemente. Ya no les visitan, no hay tiempo. Oferta por teléfono y mensajero a por el contrato.
Creo que influyen nuevas variables en el mercado, como la aparición de las petroleras reconvertidas a renovables, con mucha pasta para remover el mercado. También el cambio de la legislación respecto a los sistemas de autoconsumo.
Está claro que pelear por el céntimo entre las casi 800 comercializadoras que hay en el mercado está dejando de ser negocio. Demasiados actores para un sector que creo que no da para tanto. Lo normal sería que empezasen a desaparecer o incluso que se agrupen, como ya está pasando con maniobras de absorción o fagocitación de las grandes a las pequeñas.
¿Cómo acabará esto? ¿La explosión de la burbuja de las comercializadoras? ¿Empezarán a caer como un castillo de naipes? Tal vez las grandes esperan eso para echar sus redes y pescar clientes en un eléctrico mar revuelto.