Estando en New York hace unos días, tuve ocasión de ver parte de los 947 paneles solares del Colegio Universitario de Manhattan e interesarme por su instalación.
Mucho más cerca, ciudades como Gijón (con alcaldesa del PSOE, aunque esto debería resultar irrelevante), invierten millones de euros en ponerse al día en sistemas de última tecnología en eficiencia energética. Porque, ¿qué mejor manera, tal y como están las cosas en asuntos de energía (y nos tememos que se van a poner peor) de utilizar nuestro dinero? ¿Y qué mejor forma de dar ejemplo y concienciar? Las circunstancias piden menos populismo en “obras singulares” y más inteligencia política en la inversión.
Un primer paso, barato y sencillo, para aquellos ayuntamientos que tengan ganas de ponerse las pilas, sería la instalación de paneles fotovoltaicos en todas las cubiertas de sus edificios públicos. Como hemos hecho nosotros en Barcelona, donde hemos suministrado los equipos del Institut Rambla Prim. En cuatro años habrán recuperado la inversión y pagarán menos luz durante los próximos 25.

 

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